Sin duda para cualquier carrera que elegimos en la vida debemos enfrentar varios obstáculos, pero en especial los que escogemos esta bendita y satisfactoria profesión las dificultades generalmente comienza en la familia. A más de uno sus padres le habrán dicho “te vas a morir de hambre”, “estas loco/a”, o si son mujeres no vas a poder “formar una familia”, etc. Lo cierto y lo concreto es que muchos comienzan sin el consentimiento de mamá o papá, pero si con la convicción de seguir la carrera de sus sueños y capaces de superar cualquier adversidad que se les atraviese ya que el ensuciamos sigue latente.
Logrando obviar este primer obstáculo para los que somos por así llamarnos masoquistas, preferimos la universidad nacional, algunos por el prestigio, otros por lo económico y vemos la segunda adversidad que es el temeroso examen de ingreso de la nacional, que a varios nos habra costado desvelos, encontrarnos en vacaciones estudiando mientras nuestros amigos se divertían pero nosotros siempre confiados por cumplir un sueño en convertirnos en comunicadores egresados de la nacional.
Al superar esta segunda dificultad la esperanza de ser periodista ya va cobrando una forma y la ilusión sigue más activa, pero llega una nuevo obstáculo que son los sermones de nuestros futuros colegas que en ves de alentarnos para seguir la carrera nos dicen “esta carrera les volverá millonarios” o la típica expresión “esta carrera es muy ingrata”, en síntesis un sin fin de palabras que en vez de ayudarnos nos van bajoneando, pero los testarudos como nosotros hacemos oídos sordos y seguimos con nuestra ilusión con aquel sueño que para muchos comenzó desde niño, para otros en la adolescencia pero lo cierto y lo concreto es la esperanza de convertirnos en grandes comunicadores el día de mañana es la fuerza que tenemos para superar cualquier adversidad que se nos atraviese en el camino y confiados por cumplir nuestro sueño estamos dispuesto a superarlo.

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